Las mujeres somos víctima de un complot de mentes perversas que se reúnen en un lugar secreto y deciden lo que ello llaman 'tendencias de moda'. ¿Quiénes son? ¿Cómo lo hacen? Yo me imagino que llega Paco Rabanne y dice:
- 'Veo que este año se va a llevar el azul petróleo'.Y saltan a dúo Victorio y Lucchino:
O con esos otros pantalones de pata larga que van limpiando las aceras. ¿Ustedes saben lo que son las fashion victims? Son las mujeres que han caído en sus redes y ya no pueden escapar. Esas que cuando se acercan a un escaparate, oyen voces en su cabeza: 'El poder de la moda te obliga', 'el poder de Dior te gobierna'. Realmente, yo me dí cuenta del poder que tiene esta secta cuando intenté comprarme un vestido rojo. Parece fácil, ¿verdad?
- Perdona, yo soy una 38.
Si, porque pensé lo que pensamos todas: 'Así me obligo a adelgazar'. 'Me obligo a adelgazar.'¿Seremos idiotas? A las dos semanas te estás obligando a regalárselo a tu sobrina. ¡Es como comprarte unos zapatos del 34 para obligarte a que te encoja el pie! Pero es que ese es otro de los síntomas de que estás entrando en la secta: someterte voluntariamente al sufrimiento físico. Aunque, a veces, cuando todavía no estás abducida del todo, consigues tener un momento de lucidez y decir: 'No, no me lo llevo'. Y, entonces, esa enviada del mal que es la dependienta te dice la frase definitiva:
-Llévatelo, no seas boba, ¡que lo puedes devolver ¡Y lo compramos! Así que volví a casa con mi vestido azul petróleo de la 38. Me lo pongo y le pregunto a mi marido:
Cuando lo vi, dije: '¡Me lo compro! ¡Que le den a Paco Rabanne !. Y que Victorio le dé a Lucchino ...' ¡Ja! Y salí de la tienda triunfante, con mi vestido rojo. Pero la alegría me duró dos escaparates.
Es algo que nos pasa a todas las mujeres. De repente, se te viene el mundo encima: 'Coño, ¿y qué hago yo con un vestido rojo, si este año lo que se lleva es el azul petróleo?' Oye, que no pude pegar ojo en toda la noche.Tuve unas pesadillas... Estaba yo en una misa negra, atada de pies y manos, y los grandes gurús de la moda, rodeándome como en Poltergeist:
-'Tereee Veeen hacia el glamouuuuur.' Total, que me desperté, empapada en sudor y dije: '¡Vale, esta bien! ¡Me rindo!' Me unté entera con vaselina para que me entrara el traje, y me presenté en la boda de mi amiga Jessi, vestida de azul petróleo.Cuando llegué a la iglesia me encontré con que íbamos todas iguales...Allí había más azul petróleo que en una playa del golfo Pérsico. Ahí te das cuenta de que te han captado, has entrado en la secta, y a partir de ese momento honrarás a Victorio y a Lucchino, no nombrarás a Chanel en vano y amarás a Dior sobre todas las cosas.
Ahora tengo yo que entregarlo, me gustaría poder dárselo a todos los que os leo.
Este premio se lo entrego:
No queríamos volvernos a Almaty sin visitar, (con permiso) a nuestros queridos niños, tanto en Sevilla como en Madrid. Un fin de semana en Sevilla fue suficiente o casi para volver a encontrarnos con esos padres e hijos a los que tanto cariño tenemos. Sólo fueron tres días para visitarlos a todos.


Luego en Madrid, también quedamos para comer con Manuel y Delia, Javi y Sara, y sus respectivas chiquitinas, Marina y Elia. La primera, rubia peligrosa es todo un terremoto inagotable que no para nunca. Debe caer rendida por la noche pero sus padres también. Había que verla con esas gafas de diseño, y el pelo tan rubio. Por último, nuestra Elia. Es simpática, muy cariñosa y muy guapa, dispuesta a besar a todo el mundo, es más tranquila. La verdad es que creo que los veo a todos con poca objetividad porque todos, absolutamente todos, los sevillan@s y madrileñas, me parecen guapísimos y a todos los quiero como algo mío. 
